Cuenta la leyenda que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.
Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.
Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.
Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".
Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.
Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.
Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.
Pensamientos puros desde mi interior, leyendas urbanas, fábulas y demás, son algunas de las cosas que me interesan y me sacan de lo cotidiano.
viernes, 29 de junio de 2012
"El aguila, el cuervo y el pastor".
4 Participantes: El cuervo, el cazador, el águila, el hijo.
Lanzándose desde una loma, un águila arrebató y se llevo a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila o de sorprender a los granjeros, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, atrapó al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus hijos.
Le preguntaron sus hijos acerca del tipo de pájaro que era ese, su papá les respondió:
-Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Moraleja:
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no intentes mentir o engañar a los demás fingiendo ser algo que no eres.
"Emociones".
A veces siento que me asfixio con mi propia angustia.
Angustia que se torna crónica donde inevitablemente aparece el llanto.
Llanto que no logro controlar por cuenta propia desde mi adentro.
Adentro donde aflora todas las emociones que paso a cada momento.
Momento en el cual es justo decidir si es correcto dejar que afloren.
Afloren sentimientos buenos o malos, adjudicados a lo que estoy pasando.
Pasando de un malestar a una sonrisa que me llene el "alma".
Alma que perdura por siempre en mi cuerpo.
Cuerpo que se llena de a poco con vivencias del día a día.
Día a día me preocupo por los demás menos por mí.
Mí razón de ser deja de existir y se extingue a un más allá in-detectable.
In-detectable ya es el latido de mi corazón.
Corazón que ya ha sufrido mucho por amor.
Amor que ya no creo que volveré a sentir jamás...
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